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El Perro del Hortelano

Escrito el 24 Abril 2008 por admin

…ni come, ni deja comer, ese es el dicho inspirador de Alan Garcìa para graficar la mala voluntad para encaminar el progreso, para enfrentar los retos proactivamente y con deseos reales de superaciòn.
Sin embargo, cuando uno se entera que en el seno de la Comisión de Menores de la ADFP no quieren permitir que clubes serios y estructurados como Cantolao, Esther Grande de Bentìn, Regatas Lima, o algunos más voluntariosos y emprendedores como Frama –de Manassero-, o Tito Drago integren su campeonato, cuando ni siquiera pretenden invitarlos, sino por el contrario, espantarlos de la inversión en menores, penosamente llega a la conclusión de que el can del “julbo” peruano es tan mediocre que “Come mal y quiere que los otros dejen de comer”, es este entonces , un triste “Perro envidioso”.
Siempre he pensado que la envidia es el principal síntoma de la inferioridad, es algo asícomo la aceptación de superioridad de quien nos tiene tan enfermos por su destaque que no queda otra màs que petardearlo, claro que tambièn esa tara nacional se presta para que tanta gente que no alcanza la mediocridad se crea con derecho a recibir tan vil sentimiento. Para dar un solo ejemplo el pobrecito de Mallqui se ha auto-catalogado como un dirigente exitoso.
El “Perro Envidioso” es tan poquita cosa que ni siquiera quiere pelear, tampoco ladrar, lo que ansìa es que lo pongan en una porqueriza con vallas tan altas que nadie le pueda quitar su estiercolero en donde èl es el rey, as ahì, en donde serà feliz revolcándose en la caca como los chanchos.
Primero a estos clubes emprendedores y que tienen mejores entrenadores e infraestructura les pidieron mucho dinero, luego les exigieron ceder su infraestructura, despuès que regalen a 4 jugadores a los “clubes grandes”, en fin, NO QUIEREN COMPETIR, se sienten menos, en buen romance, NO QUIEREN EL CAMBIO.
Es tal la inoperancia de los clubes conocidos para con los menores que ellos al saberse rengos, prefieren matar a otras alternativas. Lo que no cavilan estos necios es que los padres a la hora de elegir naturalmente preferiràn lo mejor para sus hijos, es asì que dejaràn de llevarlos a los “clubes grandes” y de aquì a poco tiempo veremos màs Larrauris, Elìas, Arruès, yéndose al exterior sin haber debutado en ningún club nacional. Es tal la mediocridad que no intentan alianzas estratégicas, solo atinan al sabotaje. Que pena.

Por Phillip Butters. Agradecimiento: Diario Libero

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