En el fútbol peruano de menores acaba de producirse una ruptura en la que, para variar, perderán los más débiles.
Dentro de un par de semanas, la comisión de menores de la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional (ADFP) emitirá un comunicado en el cual excluirá a los ‘clubes invitados’ o ‘no natos’. Es decir, aquellos que sin tener equipos profesionales compiten en los torneos de menores. Así, instituciones como Esther Grande de Bentín, Cantolao y Regatas Lima dejarían de chocar con los clubes profesionales, como Alianza, Cristal o la ‘U’.
El problema es que, mientras son pocos los cuadros profesionales que se toman en serio la preparación de menores, son justamente los invitados los que le otorgan un mayor grado de competitividad a los torneos. ¿Por qué los excluyen esta temporada? Alberto Masías, presidente de la Comisión de Menores de la ADFP como representante de la San Martín, explicó los argumentos que tiene la comisión de base (formada por representantes de Alianza Lima, Sporting Cristal, Universitario, Sport Boys y la Universidad San Martín de Porres) para tomar esta decisión: “Lo que queremos es fortalecer el trabajo en menores de los clubes profesionales, sobre todo los de provincia”, señala. Y advierte que “en el artículo 69 de las bases del campeonato se advierte que la participación de los clubes invitados no está asegurada para las siguientes temporadas. Es potestad de los clubes profesionales renovar o no esta invitación”. Masías asegura que ha ofrecido a los invitados que asuman la representación de un club profesional, si quieren seguir compitiendo.
Jaime Noriega, presidente del club Esther Grande de Bentín, cree que esta decisión es contradictoria. Dice que los clubes ‘no natos’ no discuten la legalidad de esta decisión, pero sí el criterio para dejar al fútbol de menores sin los clubes más serios y competitivos. “Este es un tema de envidias, aquí encaja perfectamente la frase del perro del hortelano. Lo que ellos quieren es sacarnos de competencia para llevarse a nuestros jugadores”, afirma. “En estos últimos días, desde que se conoce esta decisión, ya nueve jugadores nuestros han sido tentados para cambiarse de club”.
La cantidad sí importa.
En el último informe entregado por Carlos Picerni, ex jefe de la Unidad Técnica de la Federación Peruana de Fútbol, se hace énfasis en la necesidad de masificar el fútbol. Mientras más equipos, más jugadores y mayor panorama para escoger a los más sobresalientes, mejor.
Por ejemplo, en los campeonatos juveniles de la Asociación de Fútbol Argentino se juegan torneos hasta con 31 equipos (en la primera división solo son 20) y más de tres mil futbolistas forman parte del universo del balompié de menores en Argentina. Con el retiro de los clubes invitados, los campeonatos infantiles y juveniles en el Perú dejarán de lado a seis equipos (Cantolao, EGB, Regatas Lima, AELU, América Cochahuayco y Academia Tito Drago).
Uno de los principales obstáculos para que los clubes de provincias desarrollen a sus divisiones inferiores es que éstos en lugar de construir canchas profesionales y formar jugadores de la zona en sus instalaciones, prefieren tercerizar y buscar a escuelas de fútbol limeñas para que los representen. La descentralización en el fútbol sencillamente no existe.
A mitad de semana, Antonio Ramírez-Gastón, director de deportes del Club de Regatas Lima, le envió una carta a Rafael Rizo Patrón, presidente de la ADFP, en busca de una reconsideración.
Por su parte, Masías cuestiona que los clubes ‘no natos’ no quieran entrar plenamente al sistema a pesar de estar afiliados a las ligas distritales (y así inscribir a los jugadores).
Ante esta ruptura, los clubes ‘no natos’ se plantean organizar un torneo paralelo. En resumen, los clubes siguen sin ponerse de acuerdo y los que pierden, sin comenzar el partido, son los niños. Y también las futuras selecciones, porque con dos torneos será más difícil encontrar a los mejores.
Por Pedro Canelo – El Comercio


















